Ayer hubiera sido un día de fiesta en Pardos. Los 25 de noviembre los pardeños subían a la ermita de Santa Catalina y allí celebraban una misa. A continuación bajaban al pueblo y disfrutaban del vermú y las buenas brasas al son de la banda de Cimballa. Eran otros tiempos. Hoy el silencio invade Pardos y de Santa Catalina queda, lamentablemente, muy poco.





































































