Hace una semana recibí un mensaje de whatsapp que me dejó profundamente sorprendido y a la vez preocupado.
Digo sorprendido puesto que me he cruzado varias veces este mes de agosto con la persona que me lo envió y podía haber hablado conmigo para quejarse o comentarme cara a cara lo que me pone en el mensaje. Y digo preocupado, y esto es lo más grave, puesto que las palabras utilizadas no son las más propias para dirigirse a alguien en los tiempos que corren.
El whatsapp empezaba con un «Ten cuidadito de poner nada del ayuntamiento«, lo que ya hacía presagiar que el resto del texto no iba a ser nada amistoso. Continuaba diciéndome que podía escribir de mi familia y de quien quisiera, «pero del ayuntamiento ni te se ocurra«. Según rezaba el texto, me meto con el ayuntamiento desde que ella está en el cargo y lo hago con mentiras, «pero no te voy a pasar ni una«. Además, me decía que «solo escribes lo que te dicen cuatro resentidos» y me anunciaba que yo estaba «demandado por poner cosas que son mentiras, ya veré si te la quito«. Concluía su mensaje diciéndome: «te aviso ten cuidado que no voy a enredar«.
Leí varias veces el mensaje. Lo entendí como una amenaza, como algo de otro tiempo. Y pensé: ¿Quién es nadie para decirle a otra persona lo que puede escribir en un blog que además es personal o en su perfil de una red social? Tanto en este blog como en los que he creado sobre Abanto, empecé hace más de 20 años, siempre he citado las fuentes (Boletín Oficial de Aragón, Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza, periódicos y otros medios de comunicación, perfil del contratante de la Administración…). En ningún momento he tenido palabras de desprecio hacia la persona que ocupa ahora un cargo público ni hacía otras que lo han ocupado en estos veinte años, tampoco creo que lo haya hecho con nadie del pueblo. Nunca he difundido un bulo o he publicado una mentira, salvo las inocentadas propias del 28 de diciembre (qué bien lo pasamos imaginando a las hermanas Alayeto en nuestra pista de pádel o siendo extras en la grabación de 8 apellidos oregoneses). Mi único objetivo ha sido, es y seguirá siendo difundir por las redes sociales el nombre de mi pueblo, Abanto. Además, este blog es mío y soy yo el que sube las fotos, el que escribe los textos… Nadie me dice lo que tengo que escribir aquí, al revés, hay gente que me agradece personalmente la difusión de todo lo que aquí publico.
En cuanto al mensaje recibido, la amenaza ahí está. Hasta la fecha no he recibido ninguna notificación (ni demanda ni denuncia por parte de persona jurídica o de persona física). Si la recibo, me defenderé, por supuesto. Y lo contaré aquí.



































































