Era cuestión de tiempo y la COVID-19 había impedido que las obras se iniciasen en su momento. La casa de Miguel Marco, «la casa del señor Miguel», ubicada en la calle La Jotita, pasó a la historia la semana pasada. La maleza y el abandono habían hecho mella y este lugar se había convertido en un posible peligro para todos. Abanto dice adiós a otra de sus casas «históricas», pero, indudablemente, ha sido la mejor decisión para todos. Ahora el Ayuntamiento dispone de un espacio para el beneficio de todo el pueblo.




































































