La decadencia de las Salinas de Abanto

El paso del tiempo deja huella en las Salinas de Abanto. De fácil acceso, junto a la carretera que une Abanto con Monterde, este edificio está abierto para ser visitado por todo aquel que quiera. La puerta abierta y las ventanas sin proteger dejan entrever sus desnudas habitaciones, solo jalonadas por montones de paja que duermen en el silencio del paso del tiempo junto a alguna máquina otrora productiva. En las paredes quedan las firmas de aquellos jóvenes de Abanto que un día vieron el lugar como un sitio propicio para entrar y pasar el rato. Ahora nadie visita las Salinas. Solo el silencio. Más información en:

Un poco de historia sobre las Salinas de Abanto y Pardos

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